Barroco
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El barroco es un período de la historia del arte situado entre el Renacimiento y el clasicismo (aproximadamente entre los años 1570 y 1750). Se trata de un arte lleno de movimiento, de libertad en la forma y de abundancia en la decoración: un arte de alegría, que se rebela contra la rigidez de las reglas impuestas.

En esta época toda Europa se cubre de iglesias y de monumentos. Su fantasía rompe con la sencillez de los edificios del Renacimiento y con el rigor y la medida que triunfaron en el clasicismo.

Este movimiento se inicia en Italia, en Roma. Los papas querían reaccionar contra la Reforma protestante y mostrar de modo espectacular la grandeza del catolicismo romano. El nuevo estilo se extendió en seguida por España, Portugal, Flandes, Austria, Alemania del sur y Checoslovaquia. Luego atravesó el océano Atlántico y se implantó, con los misioneros jesuitas, en la América Latina.

El arte barroco insiste ante todo en la decoración. Algunas plazas de Roma parecen grandes escenarios de teatro preparados para representaciones inacabables. Las fachadas de las iglesias están pegadas sobre el edificio de un modo puramente decorativo, sin hacer cuerpo con él, al contrario que el arte románico o gótico. Las formas complicadas y atormentadas expresan la alegría o el dolor de una manera a veces excesiva.

Los pintores del barroco trasladaron a sus cuadros o a sus frescos este frenesí de movimiento y de juegos de luz.

Vamos a conocer a dos mujeres artistas de esta época. A una de ellas, Artemisia Gentileschi, se la considera la primera mujer pintora de la historia.

Artemisia Gentileschi

Louise Moillón